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Oftalmopatía tiroidea 02/06/2013

Tiroides

La oftalmopatía tiroidea es una enfermedad autoinmune en la que el propio sistema inmunológico del paciente ataca la glándula tiroides y produce, en la mayoría de casos, un hipertiroidismo. Los mismos anticuerpos que reaccionan contra la tiroides lo hacen también contra la grasa orbitaria y los músculos extraoculares, y producen la oftalmopatía tiroidea. 

Signos y síntomas de la oftalmopatía tiroidea 

La oftalmopatía tiroidea suele empezar con una fase de inflamación activa, que suele durar entre seis y doce meses, seguida por una fase de estabilidad, en la que la inflamación cede. La fase inflamatoria de la enfermedad ocular suele coincidir con el inicio del hipertiroidismo, aunque en ciertas ocasiones la oftalmopatía puede aparecer antes o después de la enfermedad tiroidea.

Aunque sus niveles de gravedad y presentación son muy variados, en una fase inicial suele aparecer fotofobia, una sensación de cuerpo extraño en los ojos, lagrimeo y ojos rojos. Cuando la inflamación de los tejidos orbitarios (grasa y músculos) es mayor, estos aumentan de tamaño y aparecen exoftalmos, retracción palpebral y estrabismo.

Un pequeño porcentaje de casos pueden cursar pérdida de visión producida por la compresión del nervio óptico a causa del aumento de volumen de los tejidos inflamados.

Es importante señalar que la oftalmopatía tiroidea puede evolucionar de forma independiente a la enfermedad tiroidea. Es decir, en algunos casos la oftalmopatía puede progresar pese a que la función tiroidea esté controlada. 

Tratamiento de la oftalmopatía tiroidea

Esta enfermedad requiere un abordaje multidisciplinar en el que un endocrinólogo y un oftalmólogo especializados deben tratar la enfermedad de forma conjunta.

Por razones que no se conocen del todo bien, el tabaco aumenta el riesgo de sufrir complicaciones en la enfermedad y también la probabilidad de tener recurrencias de la fase inflamatoria, por lo que es especialmente recomendable abandonar el consumo de tabaco.

Mientras dura el proceso inflamatorio, y en casos leves y moderados, se recomienda el uso de colirios y pomadas para lubricar la superficie ocular. En algunos casos, los pacientes con una inflamación muy importante o complicaciones, como la pérdida de visión, pueden requerir tratamientos endovenosos con corticoides u otras medicaciones inmunosupresoras.

Pasada la fase inflamatoria, muchos pacientes volverán a la normalidad y no requerirán ningún otro tratamiento. Los pacientes que sufran secuelas permanentes, como exoftalmos, retracción palpebral o estrabismo, requerirán tratamiento quirúrgico para recuperar la normalidad.


Autor

Dr. José Nieto, M.D.
Número de Colegiado COMB: 38.579
Médico Oftalmólogo
Especialista en Cirurgia Plástica Ocular

Última modificación 16 Noviembre, 2017 - 17:43