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Cirurgia Refractiva - Institut de la Màcula

¿Una vida sin gafas? Las cosas que debes saber antes de una cirugía refractiva

Cada año, miles de personas se plantean pasar por el quirófano para someterse a una cirugía refractiva. La perspectiva de una «vida sin gafas», con las implicaciones cotidianas —prácticas y estéticas— es seductora y a menudo nos llegan campañas publicitarias que nos destacan sus cualidades, a menudo de manera acrítica. En el Institut de la Màcula conocemos de cerca las ventajas de estas técnicas quirúrgicas y las aplicamos, como todo lo que hacemos en la casa, con vocación de excelencia. Pero hay que hacerse preguntas previas y una consulta a fondo. La doctora Paula Verdaguer lo resume con una frase que debería encabezar cualquier previa: «No todos los pacientes son candidatos a la cirugía refractiva. Es importante valorar cada caso concreto y decidir, con rigurosidad extrema, si es recomendable operar o no operar al paciente».

Dos vías para la cirugía refractiva

En la cirugía refractiva hay dos grandes caminos. El primero es el láser aplicado sobre la córnea —técnicas como el LASIK o el PRK—, indicado habitualmente para miopías, hipermetropías y astigmatismos bajos o moderados. El segundo es el implante de una lente intraocular fáquica (conocida como ICL), pensada para graduaciones más altas o para pacientes en quienes las características de la córnea hacen inviable el láser. En ambos casos, el objetivo es el mismo: liberar al paciente de la dependencia de las gafas o los lentes de contacto. Y la decisión debe tomarse habiendo hecho todas las exploraciones pertinentes.

Los datos científicos avalan la eficacia de ambas opciones. Según datos publicados en 2025 sobre resultados de cirugías practicadas con LASIK, el 98,3% de los ojos tratados consiguen una visión igual o superior a 0.5 sin corrección, mientras que el 82,5% llegan a la visión óptima o 1.0. Estas cifras están muy por encima del umbral de eficacia establecido por las autoridades sanitarias. En cuanto a las lentes ICL, los estudios muestran buenos resultados en seguridad, eficacia y estabilidad tanto para miopías altas como moderadas, sin complicaciones significativas durante el primer año de seguimiento.

Candidatos a la cirugía refractiva: requisitos y contraindicaciones

La gran mayoría de los pacientes llegan a la consulta habiendo leído informaciones diversas sobre la intervención con LASIK y dan por hecho que su defecto de refracción se puede operar con esta técnica. Tal y como explica la Dra. Verdaguer, se deben tener en cuenta muchos factores que el equipo especialista debe evaluar: el grosor de la córnea, la topografía, la presión intraocular y la presencia de patologías como el queratocono, que constituye una contraindicación general para técnicas como el LASIK mismo o el PRK, ya que la cirugía podría acelerar la progresión de la ectasia corneal y comprometer seriamente la visión. Además, la graduación debe haber sido estable como mínimo durante el año anterior a la intervención y el paciente debe ser mayor de dieciocho años.

El estudio preoperatorio, por tanto, no es un trámite, sino el corazón del proceso. Tal como describe la Dra. Verdaguer, es necesario «invertir todo el tiempo que sea necesario para llevar a cabo un estudio personalizado de cada caso concreto mediante una buena anamnesis clínica, la exploración oftalmológica y las pruebas específicas, con tecnología de última generación». Dicho de otra manera: hay que desconfiar de cualquier centro que ofrezca respuestas rápidas sin un examen exhaustivo.

Riesgos de la cirugía refractiva: qué dice la evidencia científica

Es habitual oír opiniones que exageran o minimizan los riesgos de la cirugía refractiva. Según revisiones sistemáticas avaladas por revistas científicas, menos del 0,5% de los ojos intervenidos con LASIK experimentan pérdidas significativas de visión. Como señala la Dra. Verdaguer, «si se hace una indicación correcta de la técnica quirúrgica, los riesgos son bajos y el éxito quirúrgico está prácticamente asegurado». La clave, pues, no es si la cirugía es segura en abstracto, sino si es adecuada para el paciente concreto.

La recuperación, más rápida de lo que parece

Una de las ventajas de la cirugía refractiva moderna es que el postoperatorio es, en la mayoría de los casos, sorprendentemente corto. Con el LASIK, muchos pacientes recuperan una visión funcional en cuestión de horas. La Dra. Verdaguer lo describe como «una cirugía muy agradecida, tras la cual los pacientes quedan muy contentos», y los datos de satisfacción a largo plazo lo corroboran: la satisfacción de los pacientes es alta y se mantiene en el tiempo, aunque una comunicación preoperatoria clara sobre sus expectativas resulta esencial para optimizar los resultados.

En el Institut de la Màcula valoramos cada caso sin apriorismos y pensando solo en el bienestar de nuestros pacientes. Si estás pensando en someterte a una cirugía refractiva y quieres un diagnóstico adecuado y basado en los estándares médicos más rigurosos, pidenos cita y te haremos un estudio personalizado que será la guía más adecuada para tomar tu decisión. Tus ojos se merecen lo mejor.

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